COMUNICADO 12 – MID

LEJOS DE LA CULTURA DEL ESFUERZO

Hoy no vamos a comparar los gastos en armamento, con los que dedica a la sanidad el reino de España. No vamos a hablar de las subvenciones a la Iglesia, ni de evasión de impuestos, ni de paraísos fiscales, ni de tantos otros temas que requieren una acometida urgente.

 

Este comunicado de hoy pone el énfasis en cómo la mayor parte de las personas asumen las líneas culturales establecidas, consintiendo, cuando no provocando entre todas el desorden y el sufrimiento que vemos (o mejor, que ocultamos), en nuestra sociedad.

 

Paseamos en este mes de mayo, tan espectacularmente florido como todas las primaveras. El día es soleado y se respira optimismo, frescura y alegría y todo ello contrasta con la imagen de algunas personas corriendo, totalmente desencajadas y sofocadas, esforzándose en tremenda lucha consigo mismas.

 

Si demencial es el capitalismo (le ley de la selva, aplicada a la economía) que obliga a las personas a luchar contra los otros para obtener lo máximo posible, igualmente absurda y terrible es su equivalencia en el individuo: el trato que las personas se autoinfringen.

 

Impera la cultura del esfuerzo, del sufrimiento, del machacar al cuerpo para llegar a no se sabe dónde. Tan grabada a fuego se encuentra la herencia cristiana, que resulta imposible de reconocer, salvo cuando vemos a la gente castigarse o abusar de los otros.

 

Pero el esfuerzo no es la aplicación de la fuerza, sino lo que sentimos (interpretamos) de la motivación y del resultado de la actividad: la respuesta ante el castigo divino por ser seres caídos.

 

Y la actividad no tiene por que ser así. Retomando alguna de las indicaciones de German Martín Castro en sus distintos libros, la actividad, el acto en el aquí y ahora que plasma la totalidad de la persona, debe realizarse en estado lúdico y de relajación.

 

Y además, debe estar basada en el sentido común, que es una forma amable de describir el descenso de la consciencia y ya muchísima gente sabe que la conciencia de la persona no es el enemigo, ni pide sacrificios, ni sufrimientos.

 

Tan grande es la amputación y alienamiento que produce la cultura judeocristiana en el psiquismo, que el ser humano queda desconectado de su propia consciencia (que no es, ni puede ser de ningún modo incompatible con las conciencias de las otras personas), quedando relegado a que otros le interpreten a, y le representen ante, la divinidad.

 

En una noticia de estos días alguien (precisamente de izquierdas) se escandalizaba porque la gente salía a la calle a bailar tras el confinamiento, pero ¿habrá una forma más hermosa o más lúdica de expresar así la alegría, de forma colectiva?

 

En este partido político que hoy os presentamos, UNIÓN INTEGRAL Y DEMOCRÁTICA DE TODOS LOS PUEBLOS nos comprometemos a seguir las pautas del sentido común, del consenso y de la elaboración colectiva, desde las más profundas relaciones democráticas.

 

Es fundamental el desarrollo y evolución de las personas y el trabajo consciente hacia la sociedad.

 

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