Tomando consciencia

Desde UNID nos damos cuenta de la importancia de ser consciente al tomar cada una de nuestras decisiones, además consideramos que toda decisión adoptada por cualquier órgano de cualquier poder público ha de llevarse a cabo de forma consciente y por tanto teniendo en cuenta los principios superiores de justicia, igualdad, libertad, democracia y de mejora y evolución continua del ser humano, y por tanto han de ser adoptadas con total transparencia, participación democrática, y siempre justificadas en el bien común. Además de estar sujetas a todo tipo de controles democráticos de los que se dote la sociedad

Parece que la tendencia humana en estos tiempos, va dirigida principalmente a la consecución de lo que los llamados instintos humanos piden o reclaman, dejando en segundo o tercer lugar todo lo que hace referencia al progreso o evolución personal.

Es por lo que al llegar aquí, y en estas condiciones, nos creemos impelidos (autorizados) a explicarnos de la siguiente manera: todo acto humano realizado sin que la Consciencia le haya encauzado y dado significado correcto, es necesariamente llevado a cabo (dirigido) por la resultante de los clichés adquiridos de la cultura y la experiencia, como los únicos datos que el ego-alma mental cerebral puede manejar.

Esto quiere decir que la acción es realizada casi exactamente como la haría un ser meramente animal) y por tanto dicha acción no es verdaderamente humana.

Ello es así, porque esta acción que hemos definido como no completamente humana, no es reconocida como consciente (humana) ante la conciencia superior (ego-alma mental superior del ser).

En todo momento y en todo caso, el ser humano debería estar preparado para hacer esta función de consciencia, pero es muy cierto que la mayoría de los humanos no lo está, y por tanto, en esas circunstancias su actividad no es ni la más propia ni la más adecuada a la que debería ser llamada auténticamente humana (consciente).

Bien sabemos que la Civilización y Cultura Occidental (salvo ya bastantes excepciones particularizadas), no verá con buenos ojos, ni fácilmente admitirá nuestro aserto de que, en primer lugar, gran parte de la actividad de los humanos en la actualidad carece de auténtico valor para el verdadero progreso de su existencia, y mucho menos, y en segundo lugar, que esa acción no correcta, sea inspirada y dirigida por entidades fuera de nuestro nivel material de existencia.

Hay muchas razones para que esto de lo que hablamos sea así, pero por el momento sólo vamos a apoyarnos en una de sus principales causas, consistente en que, viviendo así como hemos explicado, resultan disminuidas (alteradas) y deterioradas las cualidades del ser humano, lo cual podemos considerarlo verdaderamente como una Ceguera Mental, puesto que sólo los datos (clichés) mentales y las pautas de razón adquiridas rigen y dirigen en esos momentos la actividad del ser humano.

Precisamos más; el ser humano (salvo excepciones), al no saber, y por tanto no poder tener en cuenta, que la Energía vital empleada en su actividad es la misma que la usada por las leyes naturales en su trabajo sobre lo denso, pierde la capacidad, y por tanto la posibilidad de evolucionar adecuadamente, porque no es capaz de comprender que la Conscienciación es la única diferencia entre lo que hacen las leyes naturales y lo que debe realizar el ser humano.

Al llegar aquí, y aunque sea una redundancia, también diremos que las entidades de 1º nivel (materia densa), las de 2º nivel (vegetales), y las de 3º nivel (animales), podrán a través de los tiempos, y contando con que la ontogenia y filogenia de la vida (luz y energía) les sea propicia, alcanzar y poseer ese Especial Don que el ser humano ya está muy próximo a conseguir y que consiste en que la Inteligencia (ego-alma mental-cerebral) pueda reconocerse a sí misma.

Fuente: La Era de Acuario; Germán Martín

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