Posturas y conductas

Somos conocedores de la ambigua y ambivalente (incorrecta e indigna) conducta y derrotero de los partidos llamados de izquierdas (salvo excepciones), que en el fondo (aunque dicen lo contrario) sólo requieren y, por tanto, sólo buscan poder y dinero, olvidándose (conscientemente o no, da igual) de sus premisas y compromisos de tipo auténticamente social.

En general, los así llamados partidos de izquierdas (salvo excepciones), han supuesto y suponen un gran estorbo e impedimento para que la sociedad (los pueblos) puedan optar a una verdadera democracia, ya que, por desgracia, dichos partidos lo que consiguen, casi sin saberlo, es una adecuación a una especie de comportamiento que en nada difiere del que realiza el capitalismo. Ello supone una verdadera aberración social.

Lamentamos también la labor y función de los sindicatos, que, aunque legalmente son defendibles y tienen cabida y acogida social, sin embargo su derrotero y sus comportamientos son verdaderamente incongruentes con la labor que realmente les corresponde, y que necesariamente deberían realizar.

En su inadecuada funcionalidad olvidan o descuidan tener en cuenta que deben adoptar decisiones ética y socialmente correctas, y no conformarse con aggiornarse a un estado de mínimos en referencia a derechos y deberes sociales y laborales.

En una palabra, no tenemos más remedio que confesar que los sindicatos (salvo excepciones), han sucumbido por tanto son cadáveres, es decir seres sin vida, al unísono con los sindicatos de Europa y de casi todo el mundo.

Algo muy especial y muy digno de ser tenido en cuenta es la postura y criterio que tienen y ostentan las distintas disciplinas del saber (sobre todo sus autoridades y profesionales), en relación directa o indirecta con las cuestiones socio-político-económico-monetario, y especialmente en lo que atañe a la vida y a la persona humana.

Entre las distintas disciplinas del saber, hay un buen número de ellas que entran en la calificación de Humanistas, principalmente la antropología, sicología, la sociología y las distintas ideologías filosóficas y religiosas.

Todas ellas deberían tener muy en cuenta la problemática de la vida y las personas con referencia al capitalismo, porque es muy claro y vergonzoso contemplar con horror cómo todas las disciplinas humanísticas se repliegan ante el poder y/o el dinero en vez de, de una vez y para siempre, hacer ver a los gobiernos la auténtica y real senda de evolución, que en el fondo conocen pero que no explican, quizás para no perder privilegios y sinecuras.

También hacemos hincapié especialmente en la disciplina denominada sociología política o política sociológica, que, por causas inexplicables, trata su saber de ciencia económica casi exclusivamente como un juego dialéctico detrás de las posibles consecuencias de cualquier actividad económica o social; de esta manera olvidan gravemente incluir el factor humano y la evolución de la persona, centrándose casi exclusivamente en los problemas laborales, y en el proceso de acumulación de  bienes, riqueza, dinero y poder.

Fuente: La Era de Acuario; Germán Martín.

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