Política y educación social.

Es importante tener en cuenta que la sociedad en la que vivimos, en general, en las sociedades y los pueblos progresistas de ideología occidental, el capitalismo y las religiones dogmáticas se empeñan en incrustar en la vida y en la cabeza de todo ser pensante que las ideologías de tipo socialista, comunista, anarquista, asamblearia, etc. están verdaderamente muertas, trasnochadas o fuera de lugar; sin embargo, son incapaces de reconocer que lo poco de democracia que funciona en estos tiempos se debe a esos movimientos que tanto se empeñan en denostar .

Así pues, diremos, que en los últimos tres siglos de vida y desarrollo de las sociedades progresistas y modernas de todo el mundo, (pero sobre todo las europeas y las de cultura propiamente occidental), muchos movimientos socio-político-económicos, derivados (enraizados) en la cultura y filosofía popular y natural, han ido infiltrando en la sociedad, (y lo siguen haciendo actualmente), ideas y proyectos de significado ponzoñoso, errado y alienante acerca de todo lo que significa democracia.

Siempre, y con alevosía, renuncian a tratar cuestiones políticas, del progreso y de las relaciones sociales cuando hay que hablar de su sentido democrático.

Están acostumbrados a manipular descaradamente los hechos y las ideas, haciendo ver que lo suyo es la verdadera democracia, cuando en realidad su actividad marca y presenta signos y señales de verdadero autoritarismo y autarquía.

La realidad de los pueblos de occidente regidos por el capitalismo, es que se vive en un ambiente de democracia falsa y ficticia, lo que permite deducir que verdaderamente la democracia está secuestrada.

Sin embargo, las corrientes sociales consiguientes a los impulsos y revoluciones marxistas, comunistas, anarquistas, etc., han hecho, que en el mundo actual, al menos, se hayan acelerado algunos movimientos para el adelantamiento y progreso de los pueblos.

Dichos adelantos, ayudados por la comunicación, la ciencia y la tecnología, etc., han favorecido y aún favorecen el hecho de que en la actualidad esté naciendo y proliferando dentro la cultura popular, otra clase de comprensión y significado acerca de lo que puede y debe ser la vida y el devenir de la raza humana (de los pueblos).

Todavía la turgente civilización occidental basada en el capitalismo y el cristianismo (la civilización de corte moderno), sigue pensando, que principalmente, y por derecho propio, sólo la parte docta, culta y rica (apropiada) de la sociedad, es la que debe regir (marcar) el devenir de la vida y de las personas.

Ello supone, sin duda alguna, el miedo y el pánico que la sociedad capitalista moderna tiene ante la culturalización del pueblo y por tanto la llegada de la democracia a la vida de los pueblos.

Fuente:

Martín, Germán; La Era de Acuario.

 

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