Planificación de la Sociedad

La Sociedad hoy en día está constituida de manera que se promueve más el bien de unos pocos sin permitir el desarrollo personal del ser humano. Sin embargo, nosotros sabemos que cada ser humano tiene unas capacidades únicas que debe fomentar y desarrollar dentro de la Sociedad.

El ser humano es (deviene), por naturaleza, un ente Sociable y, es de esperar por tanto, que este conocimiento por convicción, deberá ser suficiente para que tarde o temprano pueda llegar el momento de que todos y cada uno de los seres humanos puedan ser capaces de comprometerse voluntariamente a cumplir cuantas leyes y normas comprendan que  son realmente justas, necesarias, precisas y por tanto convenientes para el desarrollo de su actividad.

Para que se lleve a cabo lo anterior, es absolutamente necesario e imprescindible que todos los gobiernos, por medio de sus instituciones, (y estas a la vez por las autoridades académicas de todas las ramas del saber, tanto humanístico como científico, etc.), acepten y se comprometan a cumplir como deber primario hacer posible y conocible la inexcusable cantidad y diversidad de funciones, medios, cosas y  productos necesarios para la vida humana (planificación exhaustiva de todo lo que la sociedad precise y necesite).

Esto lo hemos de repetir infinidad de veces, para que de una vez para siempre sea comprendida y aceptada su absoluta necesidad de cumplimiento.

Lo que venimos glosando, es en realidad de vital importancia, (es decir, debe ser tomado como  una necesidad perentoria, inexcusable y por tanto obligatoria); esto es lo primero que ha de acometer la sociedad para que de una vez y para siempre puedan ponerse cimientos correctos, justos y adecuados al edificio (al gran proyecto) que la sociedad debe construir por necesidad, y también por imperativo de la vida, que requiere y precisa su más exacto y cabal desarrollo.

Empezando a obrar con esta  necesaria y correcta estrategia, se podrá  llegar poco a poco (con el tiempo), a estados y situaciones personales de verdadero compromiso para que todo ser humano consciente, en forma y manera totalmente libre, espontánea y voluntaria, pueda realizar la función (trabajo) más apropiado, apto y asequible a su personalidad, puesto que ya  se habrá tenido en cuenta para ello sus capacidades y posibilidades personales.

Fuente: La Era de Acuario; Germán Martín.

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