Los Poderes Fácticos

Al igual que en algunos aspectos de la vida y de la sociedad, en la economía, pensamos que hay que hacer un cambio radical. Ya que, a pesar de ser un pilar que debe cuidar y favorecer al pueblo, es un pilar desfigurado en las instituciones y en el gobierno, al igual que la política es una ayuda para el pueblo, la economía es administrar los bienes para satisfacer las necesidades para el pueblo; o como dice la RAE, administración eficaz y razonable de los bienes.

El mayor problema de la economía, como hemos mencionado en otras ocasiones, es el Capitalismo, que es uno de los pilares que impiden la evolución humana ya que beneficia a los Poderes fácticos, centrándose en el dinero y promoviendo el consumismo y la parte externa de la persona, quitando importancia, incluso eliminando el desarrollo interno.

El Capitalismo está fuertemente implantado y reforzado en la sociedad, porque los Poderes Fácticos, los gobiernos y las ideologías de toda clase (Instituciones), sobre todo las dogmáticas, impiden la comprensión y el acceso a la verdadera democracia.

Los Poderes fácticos detentan la fuerza y el poder que da el dinero acumulado, bien en los Bancos de los llamados Paraísos fiscales, o bien en los de los países mal llamados democráticos.

Así mismo, delatamos la incorrecta, irresponsable, impertinente y autoritaria conducta de la mayoría de los gobiernos actuales que se dicen democráticos, porque sus normas y leyes demuestran bien a las claras que son injustas y autoritarias.

Dichos gobiernos cumplen el papel (y lo saben hacer) de testaferros de los desmanes y abusos de los Poderes fácticos y del poder de las ideologías; por ello, además de ser detentadores de suculentos beneficios de esos poderes y de esas ideologías, se constituyen en usurpadores de los bienes del pueblo, por lo cual se convierten en verdaderos tiranos que obvian y desvían los derechos de los pueblos y de las gentes, enfatizando falsamente el cumplimiento de los deberes de unos y de otros.

Hay un empeño en sostener y mantener a ultranza, que ellas (todas esas instituciones antedichas), deben ostentar y tener siempre el poder, porque piensan y deciden que el pobre ser humano corriente no está capacitado para regirse a sí mismo, y por tanto mucho menos a la sociedad.

Fuente: La Era de Acuario; Germán Martín

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