La libertad

Ya sólo el nombre Era de Acuario suena a Era de Apoteosis de todo lo que implique Libertad; por eso vamos a decir algo especial acerca de esa palabra que lleva visos de ser interesante.

LIBERTAD, divino tesoro de los poetas, divina faceta de la persona, divino propósito del progreso, divino resultado de la vida, divino enfoque de la evolución.

Todo ser humano en la vida privada hace uso de su capacidad de acción sin resabios o impedimentos especiales, excepto en lo que concierne al trato o roce con los demás seres y a su límite personal en el uso de la misma.

En la vida social, cada uno trata de hacer uso de su Libertad en tanto y cuanto le permiten los usos, ¿costumbres? y las leyes, teniendo como tope el campo de expansión que las mismas normas, leyes y costumbres permiten.

A nivel gubernamental parece quedar claro cómo funcionaría el uso de la libertad teniendo en cuenta los códigos políticos que rigen en los pueblos.

Muy conscientemente, dejamos de lado discusiones sobre la Libertad y Libre albedrío tal como se hacía tan farragosamente en las escuelas teológicas medievales, y/o tal vez también en las escuelas eclesiásticas y en los medios académicos actuales.

El paradigma de lo que se debe saber y de cómo se debe interpretar el uso de la Libertad, está bastante bien contenido en la Carta de la Declaración de los Derechos Humanos que se proclamó el 10 de diciembre de 1947 en el ámbito de las Naciones Unidas.

DEFINICION: Libertad es, nada más y nada menos que: LA POSIBILIDAD DE ACCIÓN, TANTO EXTERNA COMO INTERNA, QUE EL SER HUMANO DEBE SER CAPAZ DE TENER.

Expuesta esta definición ya no será difícil a nadie entender el porqué y el cómo tanto los gobiernos como las personas son tan renuentes a aceptar, y mucho menos a cumplimentar, lo que se dice en la Carta de los Derechos Humanos.

Fuente:  La Era de Acuario; Germán Martín (Prometeus)

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