La consciencia.

En algún artículo anterior hemos mencionado la palabra consciencia, pero creo que nunca hemos explicado realmente lo que implica su significado (verdadero conocimiento), ni la importancia del hecho de estar consciente.

Para realizar un progreso tanto en la sociedad como en la persona, hay que dar importancia a este término en el día a día, y para ello se debe instaurar como un punto importante en la educación, instaurando así una evolución personal desde las edades más tempranas.

El ser humano debe saber (estar convencido) que sin la consecución de la consciencia real de sus actos no podrá ser libre, que es lo que el destino va a posibilitar a muchos seres humanos durante esta Era de Acuario.

Desgraciadamente la Civilización y Cultura Occidental nunca ha sabido enfocar su labor en orden al verdadero progreso y evolución de las personas humanas, es decir, nunca ha podido llevar a cabo que los seres humanos encaucen sus posibilidades y capacidades (sus vidas) en la consecución de la autoconsciencia a efectos de evolución y/o progreso, puesto que es bien patente, y por supuesto bien sabido, que su verdadero enfoque consistía y consiste en:

1º.- Aconsejar al pueblo para que se someta voluntariamente a la autoridad del gobierno de turno.

2º.- Permitir y tolerar que la autoridad actúe impunemente en toda clase de actividad.

3º.- Informar a las gentes que no hay más remedio que soportar y/o sufrir lo indecible en esta vida, puesto que su verdadero destino se cumplirá en otra supuesta existencia.

4º.- Hacer que la persona humana quede sicológicamente alienada, al enseñar que es otra entidad ajena a la propia la que ha de guiar su acción y destino.

5º.- Por contraste manifiesto, pone todo su mejor esfuerzo en conseguir que la economía (cuya base esencial es el dinero) sea el fulcro principal de su evolución y desarrollo.

Por todo lo que venimos diciendo hasta ahora, y por otras muchas más causas que a su debido tiempo iremos exponiendo, se deduce que la Civilización y Cultura Occidental está equivocada en el real enfoque de su función, y por tanto proclamamos que ha prevaricado y prevarica en la actualidad al anteponer decididamente la evolución y progreso de las situaciones y de los objetos a la evolución y progreso de las personas en sí mismas consideradas.

Fuente: La Era de Acuario de Germán Martín

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