El bienestar del pueblo.

La sociedad nos marca unas normas a seguir diciéndonos que es para nuestro bienestar y felicidad, y así poder convivir todas las personas felices, pero realmente ¿Es correcta la manera en la que vivimos? ¿Cómo son los principios que nos inculca la sociedad? ¿Qué responsabilidad tenemos como personas?

Hoy en día los sistemas capitalistas postulan que los pueblos y las personas han  de someterse a la autoridad de la sociedad capitalista moderna, porque así se deduce de los postulados ideológicos y religiosos de sus credos, que pretenden anular la personalidad y por otra parte tienden a alienar a las personas, basándose en los principios de culpabilidad y autoridad; en estos tiempos ya mucha gente sabe que dichos principios ya no son de recibo porque son verdaderamente falsos, deshonestos y  aberrantes, procedentes de una falsa e interesada interpretación de los mismos.

El principio de culpabilidad es falso, y se justifica porque las religiones no se atreven a comprender ni entender (no saben) lo que significa y supone la actividad de la persona humana, que en realidad, y por si sola, es libre y adecuada para conseguir sus propios fines sin ayudas externas.

El principio actual de autoridad en el mundo occidental debe ser declarado totalmente falso y aberrante, puesto que ya es legítimo y muy correcto (moralmente obligatorio) entender y aceptar que la fuerza, el poder, el dinero, la posesión y la propiedad no pueden ni deben prevalecer sobre la razón, la inteligencia, la JUSTICIA y la verdad.

Hasta el momento presente, toda la humanidad (salvo excepciones), no puede ni sabe ser realmente responsable (útil, valiosa, meritoria), porque nunca ha sido adecuadamente comprendido el verdadero sentido y uso de la Voluntad y de la Libertad y mucho menos usado en el proceso de la actividad humana, a causa del corsé restrictivo de las ideologías que siempre nos regían y aún nos rigen.

Con esto que venimos diciendo hasta el momento presente, nos creemos justificados para declarar enfáticamente que la humanidad (salvo excepciones) no está en condiciones de evolucionar y progresar adecuadamente, porque le es imposible acogerse y cumplir plan alguno de vida correcta que implique y permita emplear verdaderos medios de actuación, es decir de evolución y progreso real.

Ha de tenerse en cuenta el condicionamiento que la persona tiene en la actualidad a causa de vivir bajo ideologías no aptas del todo para una auténtica realización y evolución.

Es muy necesario que las gentes, sean de la ideología que sean, empiecen ya a darse cuenta de que los resultados de su vida, en las condiciones actuales no son los que ellas merecen y significan.

Estamos muy seguros que muchas personas ya saben, aunque solo sea por intuición (comprensión interna) que lo que nosotros intentamos decir, es lo más acertado a sus más íntimos presagios, y que por tanto, debe ser aceptado como correcto y auténtico.

Por toda esta clase de razones que estamos exponiendo, es por lo que muchas personas (más de las que se cree), viven, semialienadas sin poderlo saber ni comprender; además se sienten acongojadas por el yugo que esas ideologías asfixiantes les obligan a uncir.

Todo ello impide que las gentes (el pueblo) puedan respirar el verdadero aire de la vida, es decir, el correcto uso de la voluntad y la libertad que, preconizando resultados de verdadero progreso y evolución, les permitiría sentirse como seres motivados, meritorios y responsables, y por ello realmente libres y con el tiempo felices.

Últimamente, el sistema y cultura occidental, ataca con especial crudeza al proceso y al estado o situación de relativo bienestar que el pueblo y las masas han conseguido en los últimos tiempos.

 

Fuente:

Martín, Germán; La Era de Acuario.

 

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