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El Cristianismo

Como hemos mencionado en otras ocasiones, la sociedad actualmente está determinada entre otras cosas por el capitalismo y las religiones. Concretamente en el mundo occidental el cristianismo es de las que más influencia tiene.

Nosotros como UNID, queremos marcar la separación entre la Iglesia y el Estado, que actualmente, según la Constitución, hay una separación, pero según la realidad no existe.

Creemos que cada persona es libre de creer en la religión que quiera, además de que todas las religiones tienen sus cosas buenas y puntos positivos.

Siguiendo la línea de recomendaciones pertinentes a nuestro criterio, para  enfrentarnos mejor a las cosas y a los hechos, llamamos una vez más la atención sobre los Contenidos Ideológicos de la llamada Civilización Occidental, basada, como todo el mundo debe saber, en el Capitalismo y el Cristianismo.

Nos referimos ahora al Cristianismo, que lo catalogamos como hijo del Judaísmo, y de un somero y superficial sincretismo de las religiones llamadas paganas; de él debemos exponer su grave y especial ceguera y obcecación, al considerar al ser humano irremediablemente caído, y que por tanto no puede por sí mismo llegar a ser auténticamente persona, y mucho menos ¿salvarse?.

Así pues, ha establecido una doctrina que todo ser debe aceptar y cumplir so pena de    condenación grave y eterna, lo cual ha sido y es causa de grave deformación del ser humano como tal.

Ha implantado con ello la ilógica y aberrante idea del pecado original, por la que el ser humano queda necesariamente limitado y precisado a una ayuda externa para redimirse, salvarse, es decir para llegar a ser, en una palabra, verdaderamente persona humana.

En estas condiciones, y aunque ya la tiranía directa de las iglesias no está legitimada ni legalizada, sin embargo sus normas doctrinales aún tienen algún peso sobre las leyes y las costumbres, lo cual dificulta una verdadera visión y comprensión de la vida, del progreso y de la evolución.

Todo mundo tiene que saber y tomar en consideración que la doctrina cristiana, (especialmente la católica), estorba e impide el verdadero desarrollo y progreso de la raza humana.

Muchas razones hemos aludido para conformar dicho aserto, y por tanto sólo añadiremos que sus principales alegorías, como son la divinidad de Jesús, la necesidad de redención, la caída del ser, el cambio ambiguo e indecente de la justicia por la caridad etc., etc., son meras falacias, por lo que ya nadie debe temer que su falta de cumplimiento tenga importancia o consecuencia alguna.